Tanto tiempo lo he intentado y un suspiro desvanece las murallas que creé con tanto afán. Sólo eso estaba permitido una maquinaria de sucesos sin sentido y mediciones exactas de los pasos a seguir, pero heme aquí, extrañando.
Perdóname, pero si te beso ahora, será ingratitud lo primero que recibas, luego, aunque sea efímero el instante, lo recordaré. No estoy pidiendo paciencia, no entiendo de presiones, pregúntame ayer sobre mañana, sólo sabré que hoy veo tus ojos y me hago infinita.
Cada vez frente al espejo, parece una advertencia mi expresión, pero no hago caso, no lo hare. No es fácil mantenerse estático, sobre todo cuando huir en el momento indicado suele ser tan preventivo.
Entre estados y hechos te pienso, y aún finalizando el día se que no nos pertenecemos, mientras la lluvia en mi nostalgia, con su insensata gracia, espera que también la llore. Somos tan etéreos como el sentido que ponemos a nuestras palabras.
¿Cómo regalar la luna sabiendo que no es más que una fantasía incluso respirar la luz del sol?
Permíteme esta pieza con la soledad, pues es la única forma en que siento cómoda la atmósfera de festejos. No existe tal búsqueda de felicidad, sólo la búsqueda de un escondite lo suficientemente glamoroso para no rendirnos miserables.
Puedes pensar lo que quieras, seguirme o abandonarme, si tomas este último camino, estaré donde nunca podrás llegar, mis propios pensamientos.
Maijo.