La Voz De Un Sueño
Eres Mi Hoy

Si he de morir hoy, no he hecho ni la mitad de cosas que deseo hacer. Cada vez que vuelvo a ti es una nueva última oportunidad de decir cuanto te quiero y cuanto te extrañé, no creas que estoy siendo pesimista, sólo quiero que sepas que atesoro cada momento que pasamos juntos, disfrutándolo como si no hubiera un mañana.

Quiero hacer miles de locuras, reír como si en cada carcajada se encontrara la esencia de nuestras vidas, abrazarte, tomar tu mano y decirte que sí tantas veces como sea necesario.

Si bien no me canso de decir que la soledad es un placer, no he conocido placer más grande que tu compañía, y aunque no sabemos que pasará mañana, me declaro feliz porque eres mi hoy.

Maijo.

Escapar

Cuando los insultos son más grandes que el real peso de tu conciencia comienzas a sentirte ofendido y te das cuenta que, quien no se dio el tiempo de conocerte, no lo hará jamás, menos aceptarte.

En esos perversos instantes te encuentras completamente solo, nadie puede tomarte la mano, nadie apoya tu espalda, eres tú contra el mundo. 

¿Qué debemos hacer para dejar de sentir que somos forasteros en nuestro hogar?

Por el momento sólo se me ocurre escapar de todas partes, ir a ningún lugar, porque si permanezco aquí moriré intentando acostumbrarme o aún peor, conformarme.

Acepto sugerencias.

Maijo.

Con tu voz, es tan fácil

Hemos escuchado muchas veces de aquellos dementes y ridículos, que cantan serenatas a la luz de la luna, esperando ver una única silueta en una única ventana, vulnerables a las desventuras, pero estoicos hasta el final de la melodía.

Qué somos sino mediocres quienes miramos desde lejos, temerosos de caer alguna vez en las mismas fantasías, y vernos tan ingenuos frente al mundo.

Es evidente que el cinismo nos empieza a consumir luego de algún fracaso, esa vez en que dimos todo y nos entregamos por completo sin pensar en las consecuencias, hasta que finalmente, la realidad estrelló de golpe nuestros rostros contra el suelo.

Tal vez, llegará un día en que dejaremos de calcular cada paso que damos, entonces, podremos volver a extrañar, a sonrojarnos o a sonreír recordando la última broma que escuchamos de esa voz que hace parecer todo tan fácil.

Maijo.

Carnaval de Libertad

No quiero terminar en el mismo libro sin final feliz, en que abrí una puerta y no había nada del otro lado, estuve a punto de cruzarla de todas formas y sólo porque tuve suerte no lo logré. Todo es volátil y nada me ata, te espero, te miro y no sé si estás aquí o si te quedarás a ver el amanecer conmigo.

Sé que te quiero, sé que no soy fácil de querer, pero no son sólo palabras es algo que tengo atrapado en la garganta, es esa sensación de flotar cuando me pierdo en tus ojos, son los nervios cuando tomas mi mano y es el miedo de verte correr cuando me conozcas demasiado.

He visto el peor lado de un círculo, me he quedado sin respuestas, he preferido no hacer ciertas preguntas, he escuchado el odio, he sentido cinco líneas de desprecio en mi cara, pero sigo aquí tratando de olvidar y negando la realidad si es necesario.

Te desespero al negar, lo se, lo entiendo, pero si afirmo quedo desnuda en lo incierto, viendo cómo te seduce la salida, con su carnaval de libertad.

Maijo. 

Muy Tarde

El aire que pasaba a través de tu pelo te hizo sentir vivo, tus brazos abiertos en paz total. Tuviste tiempo suficiente para repasar ese día, era como estar viendo una película en cámara lenta: la discusión, el ruido de la puerta al azotarse, el motor del auto, el silencio. Luego vinieron los recuerdos: el día en que se conocieron, el primer beso, el día en que compraron ese auto, felices aniversarios, los secretos y el día que no debiste llegar más temprano. “Las sorpresas nunca fueron mi fuerte”-reflexionaste con un esbozo de sonrisa. Nunca en tu vida la amaste y la odiaste tanto. A pesar de todo sabías que eran el uno para el otro. Te diste cuenta de que sí podrías perdonarla, pero era muy tarde, no deberías haber saltado.

Maijo

En El Mismo Lugar

Golpear con todas mis fuerzas la muralla para destrozarme las manos antes de hacer algo más. Las mismas sensaciones, la misma desesperación, todo el tiempo supe que seguía dentro de mí, pero pensé que negándolo desaparecería solo. Son demasiadas las opciones que me da mi cabeza y ninguna de ellas es alentadora. ¡Estoy cayendo otra vez! Quizás es la época, la soledad, las relaciones vacías, quizás nunca entré en tono con este lugar, simplemente no pertenezco. Llorar no soluciona nada, ¿pero el dolor? Esa era la mejor manera, hasta que decidieron tomar el control de mis actos. Soy un zombi condenado a las malditas dosis de desconexión mental. ¿Un secreto? ¡No está funcionando! Estoy donde me dejaron sin voluntad propia la vez anterior, en el mismo profundo y miserable lugar.

Saludos desde el inframundo en la Tierra,

Maijo. 

Despiertame Mañana

                                                                      Santiago, 28 Septiembre 2011

Querida X:

Fueron horas de ausencia aún delante de nuestros ojos, fueron estaciones que se desvanecían sin que alguien extrañara el color  de las hojas o la lluvia golpeando la ventana, fue quizás el reflejo que nunca quisiste mirar por las mañanas, pero ya es tarde. Usas la palabra “repentino” como si fuera un gran argumento que justifica tu desconcierto. Aseguras buscarme en las flores hoy marchitas que dejé sobre tu estante, en los libros que siempre quise que leyeras y que por eso abandoné, o tratas de emular el sabor de mi café, pero ya no estoy. No te mentiré, recuerdo perfectamente el sonido de tu risa, o como tarareabas tu canción favorita, pero no es suficiente. Extraño tus abrazos, tus besos y tus ojos siempre abstraídos prisioneros de tus pensamientos, pero no voy a volver. Pediste que te diera tiempo, y accedí sin decir una palabra, era importante para mí que te sintieras cómoda, más aún, feliz, pero te acostumbraste a un nosotros sin mí, me diste por sentado, y eso fue muy doloroso.  Traté de muchas maneras de llamar tu atención, me transformé en la imagen del hombre de tus sueños, pero nada bastaba. Nunca me admiraste porque estabas muy ocupada pensando en ti, tal como ese último día. Te comenté antes del trabajo que era un día importante, decisivo para mi futuro, quería compartir muchas cosas contigo, quería que por fin formaras parte de mi mundo. Llegué temprano, cociné tu plato favorito, te contemple a la luz de las velas, comencé a hablar pero estabas muy cansada para terminar de escucharme. Después de cenar  subimos a la habitación, como cada noche, estabas a mi lado, diste media vuelta y dijiste: “Despiértame en la mañana”. Discúlpame por no estar ahí al día siguiente, pero no viste mi maleta y no supiste de mi viaje. Ahora sólo te deseo suerte y espero que sigas pronto con tu vida, porque no escribiré cuando regrese. Gracias por los buenos momentos y no te guardo rencor por ser quién eres.

Siempre tuyo Y.

Maijo.

Murallas Desvanecidas

Tanto tiempo lo he intentado y un suspiro desvanece las murallas que creé con tanto afán. Sólo eso estaba permitido una maquinaria de sucesos sin sentido y mediciones exactas de los pasos a seguir, pero heme aquí, extrañando.

Perdóname, pero si te beso ahora, será ingratitud lo primero que recibas, luego, aunque sea efímero el instante, lo recordaré. No estoy pidiendo paciencia, no entiendo de presiones, pregúntame ayer sobre mañana, sólo sabré que hoy veo tus ojos y me hago infinita.

Cada vez frente al espejo, parece una advertencia mi expresión, pero no hago caso, no lo hare. No es fácil mantenerse estático, sobre todo cuando huir en el momento indicado suele ser tan preventivo.

Entre estados y hechos te pienso, y aún finalizando el día se que no nos pertenecemos, mientras la lluvia en mi nostalgia, con su insensata gracia, espera que también la llore. Somos tan etéreos como el sentido que ponemos a nuestras palabras.

¿Cómo regalar la luna sabiendo que no es más que una fantasía incluso respirar la luz del sol?

Permíteme esta pieza con la soledad, pues es la única forma en que siento cómoda la atmósfera de festejos. No existe tal búsqueda de felicidad, sólo la búsqueda de un escondite lo suficientemente glamoroso para no rendirnos miserables.

Puedes pensar lo que quieras, seguirme o abandonarme, si tomas este último camino, estaré donde nunca podrás llegar, mis propios pensamientos.

Maijo.

Uno De Esos Días

Una habitación monocromática y muy pocas ganas de pensar.

Nostalgia, pensando en el completo vacío.

El reloj impertinente avisando que jamás será el momento.

Veo luces a lo lejos y una voz en mi cabeza que ríe a carcajadas.

La demencia me persigue con una balanza que se mueve en espiral.

Creé mi propio espacio de locura y hostilidad.

Somos lo que merecemos, luchamos por lo que queremos y reímos para no lamentarnos.

¿Existe un mundo de ensueños? Me disculpo profundamente si es que hoy no lo creo.

Una y otra vez hay un desvío en el camino.

Detrás del telón de un teatro pesimista, se esconde una sonrisa para alentar a los perdedores e ilusos.

Hoy es uno de esos días en los que todo es muy confuso, no somos parte de nada y no creemos en nadie.

Maijo.